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Ajuste del euro

 

Ya ha quedado en evidencia que la moneda común europea, el euro, ha vivido demasiado tiempo sobrevalorada y bastante por encima de sus posibilidades reales.

Ahora con la crisis que azota las cuentas públicas de varios países de la zona euro, los ajustes han resultado inevitables.

Lo que “asusta” es la velocidad y profundidad de la devaluación del euro, no sólo frente al dólar, sino frente a la mayoría de las divisas mundiales.

A partir de Julio del 2008, en plena crisis financiera y bancaria mundial, fue el momento en que el euro recogió mayores ganancias. Llegó a estirarse hasta los 1,604 dólares, o bien hasta los 170 yenes.

Sin embargo, en este momento la situación es bien distinta. El euro ya cotiza por debajo de 1,20 frente al dólar. Al mismo tiempo ha perdido terreno frente al yen ubicándose a menos de 110 yenes.

La pregunta que todos nos hacemos, es: ¿Hasta que punto seguirá depreciándose el euro?

En principio, hace ya un par de semanas encontrábamos consenso entre los analistas respecto de que el euro se estabilizaría entorno de los 1,25 o 1,20 dólares. Sin embargo, las caídas han ido más allá y si bien se mantienen cerca de este segundo objetivo, ya se alzan voces que lo ubican en los 1,15 dólares para fin de este año.

Los problemas fiscales que acumula la zona euro, sumada a la lenta recuperación de la región, nos llevan a la conclusión que sólo un camino bajista es el que acompañará a nuestra moneda en el resto del año.

Esta situación presenta ventajas y desventajas para los europeos. Por un lado, una moneda depreciada colabora con la mejoría de la competencia dentro de la economías europeas, favoreciendo las exportaciones, al tiempo que equivale a una rebaja de los tipos de interés.

Por otra parte, que la devaluación se produzca en un entorno de volatilidad e incertidumbre, perjudica a la región ya que constituye un fuelle trabajando que alimenta a la inflación.

El inversor particular tiene muchas formas de sacar partido de la continuación en la devaluación del euro, frente al dólar o bien a otras monedas internacionales.

Una opción es invertir en ETF que se pongan cortos con la moneda única y largo con el dólar. Sin embargo, otra opción que aporta ventajas operativas es la de abrir una estrategia a través de CFD (contratos por diferencias).

El inversor sólo tiene que poner una pequeña parte de la inversión total, ya que constituye un producto financiero apalancado. Al mismo tiempo que tiene la opción de poner un stop loss en su inversión, limitando así las posibles pérdidas que pueda tener.

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